Anatomía de perros y gatos: por qué están hechos para comer alimentos naturales y no pienso

M
María Jesús Rodríguez López
· 12 Aug 2026 · 10 min de lectura
Anatomía de perros y gatos: por qué están hechos para comer alimentos naturales y no pienso

La anatomía de perros y gatos demuestra por qué están hechos para comer alimentos naturales y no pienso

Durante décadas nos han repetido que alimentar a un perro o a un gato consiste en abrir un saco de pienso, calcular una ración y llenar el comedero.

Se ha normalizado tanto que muchas personas consideran arriesgado ofrecer carne, vísceras o alimentos frescos, pero ven completamente normal que un animal consuma durante toda su vida bolitas secas y procesadas.

Sin embargo, cuando estudiamos la anatomía y la fisiología digestiva de perros y gatos, aparece una realidad difícil de ignorar: sus organismos están adaptados para obtener nutrientes de alimentos naturales, principalmente de origen animal y con un elevado contenido en humedad.

Esto no es una cuestión de modas ni de opiniones. Basta con observar sus dientes, su mandíbula, su saliva, su estómago, la longitud de su intestino y la forma en la que metabolizan proteínas, grasas y carbohidratos.

Perros y gatos no son seres humanos pequeños

Uno de los principales errores en nutrición animal consiste en interpretar las necesidades de perros y gatos desde nuestra propia alimentación.

Aunque convivan con nosotros, su anatomía sigue respondiendo a la de animales carnívoros:

  • El perro es un carnívoro no obligado, con cierta capacidad de adaptación.
  • El gato es un carnívoro obligado y depende nutricionalmente de los tejidos animales.

El perro desciende del lobo y el gato doméstico, del gato salvaje africano. La domesticación ha modificado su comportamiento, su aspecto y su relación con las personas, pero no ha transformado completamente su sistema digestivo.

Un gato no ha dejado de ser carnívoro porque viva en un piso. Un perro tampoco se ha convertido en omnívoro humano porque duerma en nuestro sofá.

La dentadura está diseñada para sujetar, desgarrar y cortar

La digestión comienza en la boca, y la boca ya nos ofrece una pista evidente sobre el tipo de alimentación para el que está preparado un animal.

El perro adulto tiene normalmente 42 dientes y el gato, 30. Su dentadura cuenta con:

  • Incisivos para arrancar y roer.
  • Caninos desarrollados para sujetar y desgarrar.
  • Premolares y molares afilados para cortar y triturar tejidos.
  • Dientes carniceros capaces de actuar como unas tijeras.

No tienen las superficies molares amplias y planas características de los herbívoros, destinadas a moler grandes cantidades de materia vegetal.

Tampoco realizan una masticación lateral prolongada. Su mandíbula trabaja principalmente con movimientos verticales: abre, cierra, corta y permite tragar fragmentos relativamente grandes.

Esta anatomía está diseñada para manejar carne, piel, tejidos, órganos y huesos carnosos adecuados. No está especializada en moler alimentos ricos en cereales o almidón.

Perros y gatos no comienzan a digerir los carbohidratos en la boca

Los seres humanos producimos amilasa salival, una enzima que empieza a descomponer el almidón mientras masticamos.

Perros y gatos no cuentan con esa misma digestión en la saliva. Su boca cumple principalmente funciones de captura, corte, lubricación y deglución; no está diseñada para iniciar una digestión importante de carbohidratos.

Esto no significa que un perro sea incapaz de digerir almidón cocinado. El perro posee capacidad pancreática para aprovecharlo y se ha adaptado parcialmente a diferentes recursos alimentarios durante su convivencia con el ser humano.

Pero poder digerir una sustancia no demuestra que deba convertirse en la base de la alimentación.

El gato presenta una especialización carnívora todavía más marcada y una capacidad mucho más limitada para adaptar su metabolismo a dietas ricas en carbohidratos.

Un estómago preparado para alimentos de origen animal

El estómago de perros y gatos está preparado para recibir comidas concentradas en proteínas y grasas.

El medio ácido y las secreciones gástricas permiten:

  • Desnaturalizar proteínas.
  • Activar enzimas digestivas.
  • Facilitar la digestión de los tejidos animales.
  • Preparar el alimento para continuar su recorrido por el intestino.
  • Actuar como una barrera frente a parte de los microorganismos ingeridos.

La producción de ácido gástrico responde, entre otros estímulos, a la presencia de proteína. No estamos ante el sistema digestivo de un animal diseñado para consumir hierba continuamente ni grandes volúmenes de materia fibrosa.

Estamos ante un organismo preparado para procesar alimentos densos en nutrientes.

Un intestino relativamente corto

La longitud intestinal también ayuda a comprender la alimentación natural de cada especie.

Según el material formativo de International BARF Coach, la relación aproximada entre la longitud corporal y la intestinal es:

  • Perro: alrededor de 6:1.
  • Gato: alrededor de 4:1.

Los herbívoros necesitan sistemas digestivos mucho más largos y complejos para fermentar grandes cantidades de fibra vegetal y extraer nutrientes de ella.

Perros y gatos tienen un tránsito y una estructura digestiva propios de animales carnívoros. Su aparato digestivo está orientado al aprovechamiento de proteínas y grasas animales, no a una fermentación prolongada de vegetales.

El perro presenta más flexibilidad alimentaria que el gato, pero esa capacidad de adaptación no elimina su base anatómica y fisiológica.

El perro: carnívoro no obligado, pero carnívoro

El perro puede aprovechar determinados alimentos vegetales y digerir almidón correctamente procesado. Esa capacidad ha favorecido su adaptación a la convivencia con las personas.

Pero de ahí no se puede concluir que los carbohidratos deban ocupar necesariamente una parte protagonista de su dieta.

Su dentadura, su patrón de masticación, su ausencia de amilasa salival, su estómago y su intestino siguen mostrando una anatomía principalmente carnívora.

Una alimentación natural para perros puede incorporar componentes vegetales cuando tienen una función concreta, pero debe construirse alrededor de sus necesidades reales, con especial importancia de:

  • Proteínas de calidad.
  • Grasas adecuadas.
  • Carne.
  • Vísceras.
  • Huesos carnosos cuando proceda.
  • Fibra y componentes vegetales en cantidades justificadas.
  • Vitaminas, minerales y ácidos grasos correctamente equilibrados.
  • Agua presente de forma natural en los alimentos.

El perro puede adaptarse. Pero adaptación no significa que cualquier composición resulte apropiada.

El gato: un carnívoro obligado

En el gato, la discusión es todavía más clara.

Su metabolismo depende de nutrientes presentes naturalmente en los tejidos animales y presenta particularidades que no pueden ignorarse.

Necesita una elevada cantidad de proteína

El gato mantiene activas las enzimas relacionadas con el metabolismo de los aminoácidos incluso cuando recibe poca proteína.

Su organismo no reduce con facilidad ese metabolismo para ahorrar proteína. Por eso necesita un suministro constante y suficiente de proteína de calidad.

No basta con alcanzar una cifra genérica: importan la digestibilidad, la calidad y el perfil de aminoácidos.

Necesita taurina

La taurina es esencial para el gato. Participa en funciones fundamentales relacionadas con la visión, el corazón, la reproducción, el sistema nervioso y la conjugación de los ácidos biliares.

El gato no puede producirla en cantidad suficiente a partir de otros aminoácidos, por lo que debe obtenerla mediante la alimentación.

Necesita ácido araquidónico

El perro puede producir ácido araquidónico a partir del ácido linoleico. El gato no dispone de esa misma capacidad en cantidad suficiente y necesita recibirlo directamente a través de la dieta.

Este ácido graso se encuentra principalmente en tejidos animales.

Necesita vitamina A preformada

El perro puede convertir betacaroteno en vitamina A. El gato no realiza esa conversión de forma eficaz, por lo que necesita vitamina A ya formada y procedente de fuentes animales adecuadas.

Tiene necesidades particulares de niacina

El gato tampoco puede producir suficiente niacina a partir del triptófano y debe obtenerla directamente de la alimentación.

Todas estas características conducen a la misma conclusión: intentar alimentar a un gato como si fuera un perro pequeño es un error.

La humedad no es un detalle, especialmente en los gatos

Las presas naturales contienen una proporción elevada de agua. Los gatos evolucionaron obteniendo buena parte de su hidratación a través de lo que comían.

Por esa razón, no siempre compensan una alimentación seca bebiendo suficiente agua voluntariamente.

El pienso suele contener aproximadamente entre un 8 % y un 12 % de humedad. En cambio, la carne fresca, una dieta BARF o una comida natural cocinada presentan un contenido de agua mucho mayor.

Cuando un animal consume alimentos ricos en humedad, el agua forma parte de su alimentación. Esto resulta especialmente relevante en el gato.

No basta con colocar un cuenco de agua al lado de un alimento seco y asumir que ambas situaciones son fisiológicamente equivalentes.

Si no están hechos para el pienso, ¿por qué pueden comerlo?

Porque una cosa es que un organismo pueda utilizar un alimento procesado y otra que ese formato reproduzca su alimentación natural.

El pienso se somete a diferentes procesos para hacerlo:

  • Estable a temperatura ambiente.
  • Fácil de transportar.
  • Cómodo de almacenar.
  • Sencillo de dosificar.
  • Duradero.
  • Concentrado.
  • Atractivo para el animal.
  • Capaz de mantener su forma y estructura.

Para fabricar una croqueta seca se necesita una formulación y un proceso tecnológico que permitan unir los ingredientes y conservar el producto.

Cuando un pienso es completo, sus nutrientes están calculados para cubrir unos mínimos nutricionales. Eso puede permitir que un perro o un gato se mantenga durante años con este tipo de alimentación.

Pero cubrir requerimientos sobre el papel y reproducir el tipo de alimento para el que está diseñado un sistema digestivo no son exactamente la misma cosa.

El pienso responde extraordinariamente bien a las necesidades de comodidad, almacenamiento y distribución de los seres humanos. La dieta natural intenta responder primero a las necesidades biológicas del animal.

Sobrevivir no es lo mismo que alimentarse de la manera más adecuada

Perros y gatos tienen una enorme capacidad para sobrevivir y adaptarse. Precisamente por eso pueden mantenerse con alimentaciones muy alejadas de lo que consumirían de forma natural.

Pero la pregunta no debería ser solamente:

“¿Puede vivir comiendo esto?”

También debemos preguntarnos:

“¿Es la alimentación que mejor respeta su anatomía, su fisiología y sus necesidades individuales?”

Que un animal pueda comer pienso no convierte automáticamente al pienso en la única opción válida ni demuestra que deba consumirlo durante toda su vida.

Una dieta natural no consiste en dar carne sin más

Defender la alimentación natural no significa recomendar la improvisación.

Una dieta basada únicamente en carne muscular puede ser deficitaria. Tampoco basta con mezclar carne, verduras y suplementos sin conocer las necesidades del animal.

Una alimentación natural correctamente formulada debe aportar:

  • Energía suficiente.
  • Proteínas y aminoácidos esenciales.
  • Grasas y ácidos grasos adecuados.
  • Minerales en proporciones correctas.
  • Vitaminas.
  • Fibra cuando corresponda.
  • Humedad.
  • Variedad nutricional.
  • Ingredientes adecuados para la especie.
  • Cantidades adaptadas al individuo.

También debe considerar:

  • Especie.
  • Edad.
  • Peso y condición corporal.
  • Actividad física.
  • Estado reproductivo.
  • Enfermedades diagnosticadas.
  • Medicación.
  • Tolerancia digestiva.
  • Objetivos nutricionales.

La dieta BARF puede ser una opción natural, pero debe estar equilibrada. La comida natural cocinada también puede serlo, siempre que su formulación sea completa.

La diferencia no está únicamente entre crudo y cocinado. La diferencia está entre alimentar con criterio o improvisar.

Perros y gatos necesitan planteamientos diferentes

No debemos aplicar la misma receta a ambas especies.

Un perro puede tolerar y utilizar una mayor variedad de ingredientes. Un gato necesita una formulación centrada de forma mucho más estricta en alimentos y nutrientes de origen animal.

Una dieta felina debe prestar especial atención a:

  • Proteína.
  • Taurina.
  • Ácido araquidónico.
  • Vitamina A preformada.
  • Niacina.
  • Humedad.
  • Equilibrio mineral.
  • Cantidad y calidad de las grasas.

Por eso nunca debemos alimentar a un gato con una dieta formulada para perros, aunque los ingredientes parezcan naturales.

La verdadera pregunta no es “BARF o pienso”

La pregunta importante es otra:

¿Estamos alimentando a ese perro o a ese gato de acuerdo con su anatomía, su fisiología y sus necesidades reales?

Una dieta natural bien formulada no es simplemente una tendencia alternativa. Es una manera de devolver alimentos reconocibles, humedad y nutrientes de origen apropiado al centro del comedero.

El pienso ha sido normalizado por nuestra sociedad, pero no fue la alimentación que diseñó la anatomía de perros y gatos.

Sus dientes no nacieron para romper croquetas.

Su mandíbula no está diseñada para moler cereal.

Su saliva no inicia la digestión del almidón como la nuestra.

Su intestino no se parece al de un herbívoro.

Y, especialmente en el gato, su metabolismo depende de nutrientes que proceden naturalmente de los tejidos animales.

Nuestra misión en Barf Canarias

En Barf Canarias queremos que la alimentación natural deje de considerarse algo extraño y que las familias puedan tomar decisiones con información, conocimiento y acompañamiento profesional.

No queremos sustituir una alimentación automática por otra. Queremos estudiar a cada animal y encontrar la opción adecuada para él.

Somos especialistas en alimentación natural para perros y gatos, dieta BARF y comida natural cocinada. Ofrecemos asesoramiento nutricional canino y felino profesional, atención en nuestras tiendas de El Carrizal y 7 Palmas y envíos a Canarias.

Porque alimentar de forma natural no significa improvisar.

Significa comprender la especie que tienes delante.

M

Dra. Maria Gonzalez

Veterinaria y nutricionista canina

Especialista en nutricion natural canina con mas de 10 anos de experiencia. Fundadora de BARF Canarias.

Seguir